XIX Festival de narración oral

Verano de cuento

Certamen de relato corto 2018

 
Carta a la comadre

Querida y estimada comadre:

Por la presente le deseo que al recibo de ésta, usted se “jalle” bien de salud, en compaña del compadre y demás personas de su agrado.

Justo es que le conteste, comadre, porque aviados estaríamos si no lo “jiciera”, y perdone la tardanza porque aunque todavía no estoy “jecha” un “arritranco”, si es verdad que los huesos crujen y bien que se lamentan.

Todavía tengo “jeito” pa´subirme a los árboles y apañar algún gajo que otro en donde uno se encarama pa´ llegar a la “pericosa”. No tengo más que vislumbrar un “jigo” regañado y allá arriba que me voy con un gancho a “jalarlo” pa´ que no se me escape.

Usted sabe comadre que al burro no se le ven las mataduras hasta que no le quitan la albarda, pero tantas veces que va el perro al molino que deja el rabo en el camino. Y no será por falta de decírmelo... Cuántas veces no me habrá dicho mi pariente Manué que “todo el monte no es orégano”. Y por eso él piensa que tengo pena, pero yo no tengo pena maldita, que la mancha de una mora con otra verde se quita.

Y comadre, ¿sabe qué le digo? Que si me llevo un “samagazo” le diré que más vale comer coles a gusto que no manjares a disgusto. ¿Y sabe qué más le digo? A no querer, no rogar, que donde las das las llevas. Así que mejor que no se ponga tunante porque a ésta que está aquí escribiéndole con lápiz y papel, no le falta ni talla, ni catre, ni jarro... Pues el otro día no se “jallaba” el muy sinvergüenza encaramado al “nisperero”, “disque” pa´partir dos gajitos llenos de flores pa´poner en el florero. ¡Mal rayo lo parta!

Comadre, me despido de usted, no sin antes mandarle mi bendición.

Dele saludos al compadre de mi parte, que ya sé que anduvo apañando buenos tunos.

Hasta más ver que son señas de volver.

¡Qué San Pedro bendito desde el cielo nos bendiga!

Gladys Rodríguez