XIX Festival de narración oral

Verano de cuento

Certamen de relato corto 2018

 

 

Hasta luego

Cerró la puerta de su departamento y nuestras miradas se tropezaron sin tambalearse, aunque vacilantes en un mar de inquisidoras.
Los azulejos blancos, ya grisáceos por el paso de los cursos, se convirtieron en el fulgido marco de encuentros fortuitos y no deseados.
Nada más llegar te tropezaba. A veces enfocaba tu rostro, y cuando tu mirada me cuadriculaba, me perdía en el café que te emanaba. Otras veces miraba a esos azulejos ya ennegrecidos, por no contemplar la oscuridad de tu piel y no perderme en ella, y no encontrar la salida.

Un día de euforia, de estos en los que recibes raras buenas noticias, sin pensarlo dije un ¨hola¨ que fue declinado por tu silencio, mas aprobado por tus ojos; o eso creí. Por eso te brindé cordiales ¨buenos días¨ con la formalidad propia de los alumnos de buena moral; aunque no encontré más que negación y desprecio en tu silencio. Pero tus ojos gritaban, eso o yo empecé a volverme ciego…o a lavarme los ojos con café. Lo conservaba con esmero y lo tomaba solo por las mañanas, antes de ir a verte, y reservaba un poco para la tarde, cuando lo tomaba cortado y lo endulzaba con la ingenuidad de los que desean.
Aunque los días pasan, las semanas arrasan y los meses me devoran. Rebajaron el café, y empecé a estimarte impertinente.

Un día de desasosiego y tráqueas atascadas por zancadillas que no vienen a cuento, tuve que quedarme unas horas más en aquel recipiente de plata vieja.
Estaba tan cansado de todo: de las trabas, de los problemas, de los desertores, de los atacantes… que sentí la necesidad de apoyarme en la barandilla más negra y rugosa que encontré. Mi espalda encontraba apoyo en su desconsuelo cuando, sin poder girar totalmente el cuello, vi sus ojos oscilantes, su café rebozando descontrolado; y pude oír de su boca cerrada su ¨hasta luego¨. Mi boca abierta y encasquillada articuló como pudo lo mismo, en respuesta.

Hasta luego esperanza, hasta luego alegría, hasta luego equilibrio, hasta luego esquemas, hasta luego máscaras, hasta luego planes, hasta luego inquietud…bienvenido tú.

Siempre me resultaste de esas caras conocidas. No sé si realmente te había visto antes en alguna otra parte o es que siempre te quisiera haber visto. Lo cierto es que desconocía tu nombre, aún hoy lo ignoro, y probablemente nunca
lo sepa. Pero solo puedo decirte que entre sueños y desvelos te bauticé: de nombre Hasta, y de apellido Luego. Amén.
Florixso