XIX Festival de narración oral

Verano de cuento

Certamen de relato corto 2018

 
Luciana la Vivita

Ella era la única persona viva en un mundo de muertos.

Intentaban no hacerle ascos, pero el olor de su piel, tan parecida a la de un difunto en sus primeros segundos, les obligaba a taponarse las fosas nasales con tierra meada.

Luciana la Vivita le decían, Luciana, la que tenía dientes y piel, tetillas y nalgas. Una tía rara que además tenía un cerebro en el cráneo.

Los muertos vivían con miedo porque a veces aparecía entre ellos, y les molestaba. Les hablaba de política, filosofía o les señalaba lo absurdo del sistema de vida que llevaban.

Ellos le encendían velas, le hacían ofrendas de ropa de poliester, catálogos de coches, una Barbie y un Quen... pero nada. Luciana la Vivita entraba, se sentaba a tu lado, en una esquina del ataúd y con su verborrea y ademanes te agotaba.

Yurena García