XIX Festival de narración oral

Verano de cuento

Certamen de relato corto 2018

 
Mayo

Como si una extraña enfermedad los hubiera atacado, los oficinistas desatienden sus puestos de trabajo y toman las calles. Los conductores abandonan sus autobuses en plena avenida, los niños sus mochilas con rueditas, y los jubilados la bolsa del pan. La grúa que observaban trabajar mantiene la pieza de hormigón suspendida, y las figuras de los semáforos se descuelgan hasta los pasos de peatones. Las rojas dando saltitos, las verdes avanzando con paso firme. Las abuelas abandonan a su suerte sus pañoletas tejidas con ganchillo. Los taxímetros se detienen y los quirófanos se vacían de batas azules.


Es cierto que el verano se ha adelantado, repite el hombre del tiempo. Aunque mañana volveremos a la normalidad, agrega. Ya nadie le está escuchando.

Patricia Collazo