XIX Festival de narración oral

Verano de cuento

Certamen de relato corto 2018

 
Un café para morirse

Entró en el bar ajeno a su destinó. Su actitud me escandalizó. Entro sin dar los buenos días, sin dirigirme ni una sola mirada. Sólo cogió su periódico y me dijo

- Niña un cortado natural, bien servido y rapidito

¿Niña? ¿Niña? pensaba una y otra vez mientras le dedicaba una de mis peores caras de enojo. Pero claro él no se dio ni cuenta, sólo tenía ojos para su periódico. Así que me propuse prepararle el café más delicioso que hubiese probado.

Cargué el brazo de la cafetera con más café del que la empresa me permitía. De esta manera podía conseguir un sabor a café más intenso. Me esmeré en sacarle a la leche una buena espuma, que le diera cremosidad al café. Coloqué el mejor plato y le saqué brillo a la cuchara. Por último disolví mi
venganza.

Le puse el café a su lado derecha para no estórbale en su lectura.... Y cuando le dio el primer sorbo al café le pregunté

- ¿Le gusta su café o tiene demasiado sabor a cianuro?

Fue cuando me miró por primera vez, me clavó sus ojos y apenas un segundo después cayó desplomado sobre la barra. Muerto.

- ¿Que si me arrepiento?

- Sí. Me arrepiento, el cianuro es demasiado rápido y me consta que no sintió dolor.

Ángela Tru