XIX Festival de narración oral

Verano de cuento

Certamen de relato corto 2018

 
Una brillante lección de imaginación

En algún lugar de la playa, entre el olor a protector solar, arena, brisa marina y cubos a punto de ser arrollados por la intrépida subida del mar, dos niños juegan en la orilla aparentemente abducidos por lo que a simple vista parece ser una botella.

-¡Mira, allí! ¿La ves? -dijo el mas pequeño señalando con entusiasmo al frente.

-¡Sí, la veo! -respondió enseguida el que era algo mas alto mientras sostenía la botella a modo de catalejo.

-¿De verdad que la ves? -insistía el pequeño.

-Sí, sí, la veo, la veo.

-Pero ¿en serio que la ves? -Preguntó por tercera vez el menudo, eufórico al comprobar que no era el único que podía disfrutar de aquel maravilloso don.

-¡Pues no, la verdad es que no la veo! ¡Ahí no hay nada! -confesó por fin el segundo ante tanta insistencia.

-¡Pero si acabas de decirme que la veías!

-Ya, por que tú me lo decías, pero es que ahí, si te fijas, no hay nada. En serio.

-¡No hay nada porque no miras bien! -le replicó el mas pequeño con cara de circunstancia, cabizbajo y desilusionado.

-¡Como que no miro bien, es solo una botella! ¿Cómo se mira bien a través de una botella?

-¡No es solo una botella! Es un catalejo tridimensional adaptable y con múltiples funciones.

-¡Madre mía chaval! ¿Tu estas fatal, verdad? -le soltó esta vez el mas alto mirándolo con cierta repelencia como si se tratara de un bicho raro.

-¿Por qué me dices eso?

-Porque dices cosas muy raras. A ver ¿cuantos años tienes?

-Yo ocho ¿Y tu?

-Pues yo diez.

-¡Guau no te hacia tan mayor!

-Pues ya ves. Por eso te digo que estas un poco mal de la cabeza, ¿Ves como ahí enfrente no hay nada?

-¡Claro que no! Es que tienes que mirar hacia el horizonte a través de la botella, como si fueras un pirata y entonces la veras.

-¡Eso mismo ya lo hice antes y no vi por ningún lado a esa increíble isla que tu dices!

-¡Te puedo enseñar a mirar bien, no es tan difícil! -continuó el mas chico.

-¡Pero si yo ya veo bien! ¿No ves que no llevo gafas ni nada?

-¡Bueno inténtalo otra vez, porfa! -insistía el menudo.

-¡Venga vale, miro otra vez!

El niño, cogió de nuevo la botella, guiñó su ojo derecho y con el izquierdo hizo un esfuerzo por enfocar mientras miraba hacia el horizonte. Luego suspiró y comprobó una vez más que allí no había nada. Pero de repente, en un gesto de asombro, se separó ligeramente de la botella para volver a enfocar mejor. Por su rostro de emoción parecía estar viendo algo. Debía ser algo realmente sorprendente porque sus cejas no paraban de arquearse al tiempo que los ojos se le disparaban de asombro.

-¡Guau, la veo! ¡Ahora si que la veo! Tenías razón ¡Es una pasada!

-¡Te lo dije! ¿A que ahora sí me crees? ¿A que ahora puedes ver todo lo que te decía hace un rato!

-¡Ahora sí, pero te prometo que antes no veía nada!

- No te preocupes es normal, antes solo mirabas con los ojos.

¿Y ahora con qué se supone que estoy mirando? -le preguntó esta vez el mayor totalmente desconcertado.

-¡Pues ahora estas mirando con la herramienta mas sofisticada jamás inventada. No puedes comprarla por Internet ni te la envían a casa. Se llama IMAGINACIÓN y si la mantienes siempre bien enfocada, podrás conquistar infinidad de islas mayores que esa!

Nuria Afonso